Happy water birth II: María Fernanda
Escrito por KarenM.Moreno M. de Ramos (Marzo 2010)

Dicen que todos los días tenemos grandes cosas que agradecer y a veces la monotonía nos hace olvidarnos de ello, definitivamente hoy fue uno de esos días en el que es imposible pasar desapercibido el motivo de dar gracias a la vida, a Dios. He aquí la razón.

Desde el sábado 6 de marzo y los 3 días siguientes que he estado un poco inquieta y a la expectativa debido a leves desprendimientos de tapón de moco y contracciones relativamente frecuentes, sin embargo parecen ser todas falsas alarmas.

Es 18 de marzo de 2010. El día transcurre en calma, estoy en la semana 38 y días, justo los tiempos por los que María Gabriela nació. A María Fernanda la siento sin prisas y tranquila. Estos últimos días antes del nacimiento de María Fernanda mi María Gabriela ha estado inusualmente sensible, apegada y muy berrinchuda. El día de hoy no fue la excepción, batallé para que quisiera cambiarse y peinarse para irse al colegio. Me voy a dejarla, apenas viene la maestra por ella y empiezan los pucheros, al bajarse del coche casi se queda llorando, creo que ella tiene mayor sensibilidad para percibir la llegada de su hermanita, así que solo estoy esperando que suceda, espero que esta nena me mande un poco de señales de humo así como lo hizo María Gabriela antes de su parto para sentirme preparada aunque sea por unas horas antes.

He pasado varias semanas intensas llenas de pendientes que realizar antes de su llegada, desde prioritarios como contratar hospital o recibir la unción-bendición antes del parto (que afortunadamente recibí el día 14 de este mes), hasta los pequeños detalles como las fotos de panza o buscar un lindo adorno de puerta para hospital.

De regreso a casa muero de hambre, estamos en cuaresma y la verdad no he ayunado mucho que digamos. Después de desayunar saludable, nutritivo y calórico (estos 14 kilos no han sido en vano) me dispongo a reordenar y hacer ajustes a la maleta y cosas para llevar al hospital, qué impresión!, han resultado: 1 maleta de ropa, 1 maletita de artículos de higiene personal, 1 bolsa de cosas para usar en la sala LPR, 2 bolsa con los recuerditos y adornos y por supuesto la pañalera de María Fernanda: cuánta capacidad tengo de acumular cosas! Por fin siento que he terminado todos mis pendientes antes del parto, me siento feliz! ya solo falta darle una bienvenida amorosa a mi nueva princesa y eso en cierta parte no depende tan solo de mí, así que ahora solo a esperar que la nena haga su aparición triunfal, son las 11:36am. y esta sensación merece ser publicada en Facebook: “Cuarto de bb: Ya... maleta: Ya... cámaras y ipod: Ya... kit cryocell: Ya... equipo médico: Ya... jacuzzi: Ya... recuerditos y arreglo de puerta: Ya... papás, familia y amigos ansiosos: YA! anímate preciosa! te esperamos con mucho amor y sin tí todo lo anterior no tiene caso! ;)”

Ahora me dispongo a preparar la comida, mas tarde paso por María Gabriela al colegio y alrededor de las 2pm Jorge llega a comer. Hoy justamente Jorge me pregunta si me he sentido bien, si no he tenido ninguna novedad y yo la verdad es que no le veo muchas ganas a esta preciosa, me siento muy tranquila y sin ningún indicio que promueva el trabajo de parto, acto seguido Jorge se refiere a María Fernanda muy seriamente: “Nena, ya naz hoy para no ir a trabajar mañana”.

Jorge regresa a trabajar. Son alrededor de las 4pm. y tengo que hacer labor para intentar que Gabriela duerma su siesta, no se ve muy animada. Estamos en su recámara recostadas y más bien tiene ganas de platicar, cantar y jugar pero es hora de dormir, así que no desistiré en mi intento. Tengo a Gabriela al lado mío, de pronto se coloca frente a mi panza y me empieza a dar patadas y sonríe diciendo “patéame hermanita, patéame!” ya no sé si reír o llorar, quiero que duermas!, solo atino a decir “nena, no tan fuerte, ten cuidado con tu hermanita”, he de decir que tengo una Gabriela perseverante (prefiero llamarlo así) que por supuesto no me hizo caso y siguió pateando levemente fuerte, a la tercer patada que Gabriela le dio a mi panza gritándole “patéame hermanita!” sentí cómo María Fernanda le daba réplica con un buen golpe que hasta me tuve que poner un poco en posición fetal de lo que me dolió y pude sentir -y creo que hasta escuchar -como si algo había tronado en mi interior… en la torre! y si ya me rompió la fuente? tuve un poco de pérdida de líquido que involuntariamente deseché así que me paro rápido para irme a revisar al baño, parece ser que Fernanda me pateó muy fuerte la vejiga y solo fue una leve aparición de incontinencia, todo está bien. Cerca de las 5pm. Gabriela por fin queda súper dormida ella solita a mi lado, ya en mi recámara. Yo aprovecho para revisar mi mail, checar mi facebook, actualizar mi farmville… así, sentada en mi cama, con mi compu y a al lado ahora sí siento que algo se me rompe, como si me hubiera desgarrado y de inmediato siento que me escurro, esto es en serio? Fernanda hizo caso a mis presiones y las de su padre y ya quiere nacer? De inmediato me incorporo al lado de la cama y ahí mismo se me rompe la fuente! líquido claro, no hay meconio: excelente! yo no lo puedo creer, sin ninguna contracción que avisara o algún dolor diferente… nada! simplemente se me rompió la fuente! Si en ese momento hubiera visto mi cara al espejo creo que estaría sonriendo de la sorpresa, de la emoción, de nervios y de la impresión de que fueran mis princesas las precursoras de todo esto.

Ya que me encuentro empapada, lo primero que hago es tomar el teléfono nerviosa para marcarle a Jorge al trabajo, cuál es su número!? ya lo olvidé! lo marco como 3 veces y lo vuelvo a borrar, en su oficina no me contesta así que marco a su celular, camino hacia el closet para cambiarme y de nuevo pierdo más líquido, Jorge me contesta: “qué pasó mi amor” “se me acaba de romper la fuente” le digo con la voz un poco temblorosa “que qué?!” “que se me acaba de romper la fuente” (mejor me voy al baño mientras me voy desvistiendo, estoy más empapada y otra vez pierdo líquido) “estás segura?” (qué mujer podría no estar segura de que se le ha roto la fuente?) “sí, se me acaba de romper la fuente” “este... bueno… deja termino aquí un asunto y ya voy por ti” “por fa háblale a Calanda (ginecólogo), pregúntale que qué hacemos” “ok, ya voy por tí”. Enseguida le marco a mi madre, que se supone llegaba al día siguiente, para avisarle que estoy con la fuente rota para que se venga en cuanto pueda.

Como Gabriela está dormidísima, Jorge aún en el trabajo y yo súper mojada sin ninguna molestia y muy tranquila pues aprovecho para meterme a bañar con agua calientita y también para acariciar mi panza todo lo que puedo y platicar con Fernanda en sus últimas horas dentro de mí. Es también en este momento que platico con Dios y lo invito a formar parte del equipo médico, bienvenido a mí parto!. Tengo ganas de tomarme mi tiempo, decidir que ponerme, secarme el cabello, maquillarme… claro que nada de esto pudo ser, mi marido llega emocionado a agarrarme la panza y decir: “ya vas nacer chiquitita!!” cuando le platico como había sido que se me había roto la fuente me dice “no puede ser, todavía no nace y ya se están peleando?” jajaja… yo me ataco de la risa!. Claro que además de emocionado también está todo acelerado preguntando cómo me siento?, qué vamos a hacer con Gabriela?, córrele con Calanda que te quiere revisar, hay que meter las maletas al coche, apúrate por favor, por qué no estás lista? súbete al carro así como estás, lo que se quedó, se quedó…. ash! no me deja vivir mi trabajo de parto en paz!

Total, por fin vamos a consultar. Gabriela modorra, Jorge entre acelerado y feliz y a mí me empieza a alterar su acelere, tan tranquila que me sentía yo caray!, creo que eso es lo que le desespera a él, que me ve de lo mas quitada de la pena. En el camino le marco a Linda para ver si le podemos encargar a Gabriela mientras vienen los momentos más intensos del trabajo de parto y de una vez a Eli (doula) para avisarle que he empezado trabajo de parto. Llegamos al consultorio; dos días antes, el 16 de marzo, tuve consulta por estar en la semana 38, pesaba 68kg. En cuanto me pasan a la báscula mi peso actual es de 65.7kg y sigo derramando líquido, en qué momento se cierra la llave? Mi ginecólogo me revisa: “4cm. de dilatación, todavía traes mucho líquido (en serio?), la bebé ya está muy abajo, tu cuello del útero está súper flexible vas a tener un parto rápido. Son alrededor de las 6pm. te recomiendo que te vayas de una vez al Ginequito pues ya casi es hora pico, ve a caminar alrededor del hospital y cuando sientas las contracciones más fuertes ingresas, yo te alcanzo al rato”. 4cm. en una hora y sin dolor? qué maravilla! Me voy tomando en serio que este parto será rápido.

Con la emoción y tantas cosas en la cabeza ni a Jorge ni a mí se nos ocurrió que no era buena idea tomar Gonzalitos justo en hora pico, pero pues ya estamos tomando Gómez Morín y apenas nos percatamos del congestionamiento, precisamente cuando ya no tenemos otra opción. Le marco de nuevo a Linda para darle las últimas novedades, me confirma que pasa por Gabriela directo al Ginequito para ahorrarnos tiempo y tráfico (eres un amor Linda!). Aprovecho para mandar mensajito a los más cercanos “Ya estoy en trabajo de parto. Todas sus oraciones son bienvenidas :)” le pongo copia a mis contactos y cuando intento enviarlo: “su saldo se ha agotado” uts… pues ni modo. Pasamos en el tráfico cerca de una hora solo para atravesar el tramo que va de Lázaro Cárdenas a Morones Prieto, afortunadamente mis contracciones apenas inician y son muy leves, completamente tolerables, no sé qué hubiéramos hecho de no ser así. Mi pobre Gabriela se está empezando a poner un tanto histérica y yo me empiezo a inquietar, de pronto Gabriela se tranquiliza, de pronto se vuelve a desesperar. Me marca Eli para ponernos de acuerdo y sondear mi proceso, dentro de la conversación me comenta que una conocida le acaba de platicar de un bloqueo rumbo al aeropuerto, hay hombres quebrando vidrios de los autos en la caseta de cobro y parece ser un caos… esta ciudad está de locos y el país va de mal en peor, extrañamente con lo paranoica que soy me mantengo tranquila, qué trabajo de parto tan diferente! soy otra! Por fin tomamos Hidalgo y podemos fluir en el camino, Linda y Eli ya nos esperan en el Ginequito.

Ya son las 7pm. y ha oscurecido, llegamos al Ginequito y Eli está en la entrada esperándonos, me bajo del coche mientras Jorge encuentra estacionamiento, entro al hospital y ya están ahí Linda y su mamá en la sala de espera. Las saludo y me paso directo a la sala LPR (Labor/Parto/Recuperación) donde está el jacuzzi aguardando por nosotros. Eli le marca a Robledo (pediatra) para avisarle que ya estamos en espera de María Fernanda, que puede llegar en un rato más pues también Calanda apenas viene en camino, así que listo, el dream team está completo! Ya que estoy ahí me percato que ni siquiera me despedí de María Gabriela y aún no sé qué va a pasar, no sé si la voy a ver esta noche o hasta mañana o si estará o no presente en el nacimiento de su hermanita y me entra la sensibilidad, le digo a Eli que prefiero salir a platicar con ella para explicarle, entregársela a Linda y esperar a que Jorge llegue con la maleta y entonces entrar juntos.

Regresamos a la sala de espera. Gabriela ya está ahí y me ayuda que esté contenta de ver a Linda pues no me pone mucha atención, está platicando con ella, eso me da mayor libertad de emprender la retirada sin tanto estrujamiento de corazón. Jorge sigue instalado en su intensidad, llega con las mil maletas y me pregunta qué más falta?, cuál es la maleta de la sala LPR?, dónde hay que registrarnos?, qué vamos a hacer con Gabriela?… ay Dios, demasiado para una mujer parturienta! Mientras estoy en la sala de espera buscando el momento adecuado para explicarle a Gabriela qué va a pasar y despedirme de ella, sigo de pie en la entrada y otra vez tengo pérdida de líquido amniótico, qué incómodo! estoy empapada! Eli me ve con una cara de emoción, tiene una mirada dulce, una sonrisa amorosa y en verdad me transmite que se está sintiendo orgullosa de mí, le dice a Linda: “pueden creer que está en trabajo de parto? se le está rompiendo la fuente” hay unas señoras en la sala esperando noticias de su familiar que me ven como bicho raro “en verdad estás en trabajo de parto? estás como si nada!” Eli responde feliz “Sí! vamos a tener un parto en agua” yo solo sonrío, la expresión de su cara y su actitud me dan seguridad, me hacen sentir muy bien… y otra vez viene la pérdida de líquido! en serio que estar mojada de esta forma no está chido, estoy hecha pipí! pero es emocionante pues habla de la cercanía del parto.

Entre que Jorge tramita el ingreso, yo firmo papelería, Linda y Eli juegan con Gabriela, platicamos, le explico a mi princess lo que sucede y me despido como tres veces, ya se pasó otra hora y esta vez las contracciones empiezan a sentirse. No me puedo ir a la sala LPR sin que antes mi nena nos dé la bendición a mí y a su hermanita; entonces Gabriela nos bendice: es lo mejor! tiene una cara de ternura! ahora sí… “Eli, estoy empapada, qué tal si pasamos a la sala de parto?"

Me retiro a la sala LPR y paso desapercibida por Gabriela, se me engarruña el corazón de verla a lo lejos y no despedirme oficialmente antes de ir a recibir a su hermanita pero creo que emocionalmente será peor si lo hago. Entro a la sala, son alrededor de las 8pm, Eli viene detrás de mí, Jorge se queda haciendo trámites y distrayendo a María Gabriela. Ya en la sala sigo perdiendo líquido, no puede ser! en serio no tengo idea de los litros de agua que sigo perdiendo pero estoy tranquila. Eli me toma un registro ambulatorio de la nena y todo parece ir bien, llega la enfermera y me dice que hay que tomar registro, entonces paso a la camilla y me ponen el aparato para monitorearme, la enfermera se da cuenta que traigo el kit de Cryocell y me dice que me tiene que extraer sangre y que de una vez aprovecha para dejarme canalizada y yo de mensa me dejo, pero qué incomodidad! hasta me duele más que las contracciones! qué burra soy!. Más tarde llega Calanda y le dan el reporte del monitoreo, me ve canalizada y se molesta, Eli tampoco estuvo muy de acuerdo pero pues ya qué.

Ha pasado alrededor de media hora y Jorge no ha llegado, le pido a la enfermera que lo vaya a buscar para que pase. Un rato después Jorge llega mientras yo sigo en la camilla, lo primero que hago es pedirle que ponga nuestra música de fondo, nuestro playlist especial para este día en que termina nuestra feliz espera e inicia la amorosa bienvenida a María Fernanda. Mientras se sienta a mi lado y me toma la mano corre “Fábula” de Eros Ramazzoti, yo tengo la sensibilidad a flor de piel y esta canción en particular significa mucho, en cuanto se acerca a mí es como si me conectara con muchos de los recuerdos más felices en nuestra relación, nuestro noviazgo, nuestra boda, el nacimiento de Gabriela, como esa primer visita en la sierra de Durango cuando empezábamos a ser amigos… ahora tengo un sentimiento de incredulidad y mucho amor, esos tiempos han pasado y en nuestro presente está a punto de nacer nuestra segunda hija y ahora tengo a mi esposo a mi lado para apoyarme y quedarse junto a mí para sostener mi mano y estrecharla en las contracciones más dolorosas… y empiezo a llorar, estoy muy conmovida, nos damos un beso, la música sigue su curso cada una de las canciones tiene un significado especial, cada una tiene su propia emoción y al escucharla yo disfruto mucho más de esta sensación de paz, de alegría, de espera tranquila…

Cuánto más pasa el tiempo las contracciones cada vez se empiezan a hacer notar más, ahora sí empiezan a doler. Jorge sale a buscar a Linda y a ver qué tal se porta María Gabriela pues está preocupado por ella, aún no sabemos si pedirle a Linda que espere mientras hay noticias del parto o que mejor se lleve a Gabriela a su casa o pedirle a Gabriela que pase a presenciar el nacimiento de su hermanita, si esto tardará? si Linda se tiene que ir? si Gabriela se asustará?

Mientras tanto yo paso al jacuzzi, qué agradable sensación al contacto con el agua caliente!, me siento más relajada, cada vez está más cerca el nacimiento de María Fernanda, muy pronto la tendremos en nuestros brazos. Jorge entra y me pregunta no sé cuantas veces qué haremos con Gabriela?, qué le decimos a Linda? yo: entre que pienso qué hacer, entre que disfruto de la música de fondo y entre que me conecto y me desconecto de mi vínculo con María Fernanda y con el dolor de trabajo de parto no atino a decir mucho, finalmente solo le digo: “mi amor, estoy en trabajo de parto, no puedo pensar mucho, toma tú la decisión, lo que decidas está bien”.

Jorge sale y vuelve a entrar, puedo verme sentada a la orilla del jacuzzi recargada en su brazo llorando de emoción mientras Jorge me soba la panza, llega Calanda y me dice: “tienes los ojos llorosos, te duele mucho?” “estoy muy sensible” me vuelve a tomar un registro de la nena y todo marcha a la perfección gracias a Dios. Jorge vuelve a salir.

Yo permanezco unos momentos a solas con Eli, las contracciones más fuertes ya están aquí, tengo la primera y en verdad había olvidado cómo dolían, creo que esto es demasiado! y cómo tarda en irse! cuántas de estas tendré que aguantar? 7 o 10? no creo poder! y si le hablamos al anestesiólogo? me veo a mi misma doblarme del dolor en la tina, volteo a ver a Eli y creo que tengo muy mala cara, ella me acaricia mientras la miro y le digo en voz baja “me duele mucho” y a lo lejos logro escuchar a Alejandra Guzmán cantar Yo te esperaba “…moría por sentir tus piernecitas frágiles…” es justo lo que quiero! y al tiempo Eli me dice “es tu niña, es tu Fernanda que ya viene” y eso me da fuerzas para seguir adelante en esta aventura.

La contracción pasó y el alivio llegó por unos segundos, en eso Jorge entra y creo que pretende volver a irse para resolver qué hacer con Gabriela y no sé qué otras cosas más hasta que por fin Eli le dice firmemente, “Jorge, ponte el traje de baño y métete, tu hija ya va a nacer” fue como hacer un alto total que a Jorge le quedó muy claro y solo responde “sí verdad?” y de inmediato se cambia y entra al jacuzzi conmigo. Ya tengo otra fuerte contracción, esta vez no hubo clases de yoga, de desarrollo humano o cursos psicoprofilácticos que me ayudaran, lo que sí hay son muchas ganas de tener un parto suave y toda la disposición para que este sea otro nacimiento humanizado pero ah! cómo me duele! ya quiero pujar, creo que ya debo pujar… cómo? en mi segunda contracción dolorosísima? no, seguramente es un mal reflejo, no creo que María Fernanda vaya a nacer tan rápido, me faltan muchas más contracciones de este nivel para ahora sí tener deseo de pujo que realmente traiga a mi nena a mis brazos.

Estoy dando vueltas en el jacuzzi, buscando una posición que mengüe este dolor y no encuentro una, me muevo y es peor, ya que pase por favor! ha pasado, de nuevo tengo unos segundos de descanso y cómo los disfruto! respiro, Jorge y Eli me sostienen, recuerdo que Eli le dice a Jorge que soy como una sirena pues mantengo mis piernas extendidas, estoy casi acostada en el jacuzzi y viene una nueva contracción… quiero llorar! y apenas es la tercera, Santo Dios!! mientras tengo la contracción vuelvo a tener deseo de pujo: como que ya basta de no hacerle caso a tu cuerpo no Karen? me tomo en serio mis sensaciones y le digo a Eli, “quiero pujar, quiero pujar, quiero pujar” de reojo veo que corre a buscar a Calanda gritando “ya quiere pujar!” entran los dos corriendo, se ponen frente a mí y yo ya estoy pujando lo más fuerte que puedo y en el fondo no puedo creer lo que estoy haciendo, de verdad ya está por nacer mi María Fernanda? yo solo sigo mi instinto, Jorge me sostiene y yo lo abrazo fuertemente, de pronto veo salir la cabecita de mi princesa! veo perfectamente su pequeña nuca flotar bajo el agua y girar hacia el lado izquierdo como si buscara a su papá, qué impresión! no lo puedo creer! la voz de Jorge es de mucha emoción “muy bien, lo estás haciendo muy bien mi amor! ahí está nuestra nena! bienvenida muñeca!” mi ginecólogo espera pacientemente y le da oportunidad a Fernanda de nacer ella solita y bajo sus propias condiciones (dice mi mamá que yo duré mucho tiempo con un dedo pulgar pintado en mi frente de cuando el ginecólogo tomó mi cabecita fuertemente para extraerme del vientre de mi madre… cómo te valoro Calanda!), de inmediato continúa mi deseo de pujo, “ven chaparrita, ya llega mi amor” vuelvo a pujar lo más fuerte que puedo y puedo sentir el paso del cuerpecito de mi princesa a través de mí… “Bienvenida mi amor!” Son las 21:13 hrs. María Fernanda ha nacido! Ahora sí Calanda la toma en sus manos y se la entrega a Jorge, Jorge la toma y la pone sobre mi pecho, yo sigo atónita, cómo es posible tanta bendición!? ya estás en mis brazos preciosa! tan rápido, tan fácil y tan padrísimo! así quiero tener 2 hijos más!! es impresionante esta sensación al tenerla sobre mí y poder abrazarla, sentir su cuerpecito tan pequeño y resbaloso y a ella acomodarse tan agusto, aquí es cuando termina mi envidia por Barbara Harper y sus experiencias de partos suaves… yo tengo ya tengo el mío propio!.

Nosotros la abrazamos, le echamos agua tibia en su espaldita constantemente, le platicamos lo felices que estamos con su llegada, la acariciamos y disfrutamos enormemente este momento irrepetible, ella permanece quieta, tranquila, se deja querer. Pasan los minutos y escucho a lo lejos a Eli decir “¡ya nació!” “¡no!” “¡si, ya nació!”, Robledo acaba de llegar, entra, nos ve y sonríe: “¡ya nació!”.

Con la emoción del parto Calanda se acuerda que hay que tomar las células madre del cordón umbilical casi media hora después de nacida Fernanda, Eli y Robledo concuerdan en que es buenísimo para mi bebé permanecer conectada al cordón umbilical y a mí durante un tiempo después del parto debido al vínculo que se forma, las conexiones neuronales que se establecen en ese momento y la oxigenación que se logra, así que estuvo mejor no haber recolectado antes, yo estoy tan feliz con mi princesa en brazos que no había dado gran importancia a eso. Ya terminaron de extraer sangre del cordón umbilical, ahora sí Jorge puede cortarlo. Suena el celular de Jorge y Eli contesta, pone el speaker y la primera en felicitarnos es mi mamá, qué bonita llamada!

Eli sigue tomando video y me pregunta “cómo te sientes Karen?” pienso un instante para ser acertada en mis sentimientos y lo correcto es sin duda responder: “me siento en paz” y en mi interior repito: “me siento en paz y profundamente agradecida con todo lo que me rodea, GRACIAS” y Eli me dice “así te ves Karen: en paz. Tuviste un parto hermoso, un parto suave, María Fernanda nació sola sin presiones y sin duda te digo que este ha sido uno de los partos más bellos que he presenciado” y eso ya es mucho decir (en el último mes Eli asistió a más de 30 partos)… sus palabras solo me hacen sentir mucho más agradecida!

Han pasado alrededor de 40 minutos con nuestra princesa en brazos, Robledo nos pide que se la entreguemos para revisarla. Pesa 3.130kg y mide 50cm. En la prueba de APGAR tiene un 10 sin embargo creo que no tiene gran relevancia pues éste no se realizó al instante de su nacimiento, nuestras prioridades eran otras. La limpian un poco con una mantita en lo que yo paso a la camilla a revisión, tengo un desgarro mínimo que ni siquiera merece la pena suturar dice Calanda: “saluden a la madre tierra! felicidades Karen!” jajaja… te pasas Dr.! Ahora me entregan a Fernanda para darle seno materno, fácilmente empieza a comer y cuando la tengo entre mis brazos viéndola de frente me regala su primer sonrisa, eres lo máximo pequeña!. Pasan unos cuantos minutos más y por fin llega mi María Gabriela para ver por primera vez a su hermanita, al principio se nota desconcertada, pero solo le basta un momento al lado de su hermanita para empezar a darle muchos besos y decirle cuánto la quiere, la abraza y le ha sonreído con una auténtica expresión de felicidad y amor que espero que esa carita jamás se borre de mis recuerdos, eres lo mejor Gabriela!.

Paradójicamente mi Fernanda (germánico: la guerrera que lucha por la paz) ha nacido en un día lleno de violencia: esta ciudad es un caos por tantos bloqueos violentos de las principales avenidas, por la tragedia que vive el Tec a causa de los enfrentamientos con el crimen organizado y por otras muchas situaciones que desestabilizan nuestra sociedad y nos roban la tranquilidad desde ya hace tiempo, sin embargo como bien me lo dijo una querida amiga: “María Fernanda, tu llegada me confirma que Dios sigue creyendo en nosotros, eres toda una bendición”, desde que naciste empezaste a hacer honor a tu nombre pues has llenado todo mi espacio de paz y mucha luz, eres la esperanza hecha vida, aún puedo ver a tu papá tenerte entre sus brazos y cantarte atinadamente “…tan dura la vida y tú tan llena de paz y de luz…” de Alejandro Sanz en “Y solo se me ocurre amarte”. Y en efecto, eres toda una bendición María Fernanda, ojalá que no lo seas solo para nosotros si no también para todo aquel que se encuentre contigo.

Este es mi gran motivo para agradecer a Dios y a la vida este 18 de marzo…

Gracias por llegar a nuestras vidas pequeña guerrera!

Tu papá, tu mamá y tu hermanita te amamos!

 


Regresar a la lista de historias de partos

 
Copyright 2006sans-serif">Copyright 2006