Hola
soy Nadia Cruz y quiero compartir contigo el maravilloso nacimiento
de mi segundo hijo “Santiago” . Desde el momento que nos
enteramos que estábamos embarazados por segunda ocasión fue una mezcla
de sentimientos increíbles: alegría por esta maravillosa
sorpresa, miedo en como íbamos a hacerle con dos hijos (Regina
nuestra maravillosa princesa de 10 meses en ese entonces), y la
firme convicción que íbamos a lograr con este bebe un parto natural,
sin ninguna intervención moderna. Regina nació por cesarea,
después de 14 hrs de labor de parto y listas para comenzar nuestra
mayor esfuerzo, nos dimos cuenta que venia con dos circulares
y comenzaba a bajar el ritmo cardiaco de mi bebe asi que la
decisión fue inmediata cesarea necesaria. sin embargo con Santiago y la
ayuda increíble de Alejandro Calanda mi ginecólogo, decidimos que
íbamos a dejar que el embarazo fluyera y que Santiago decidiriá
cuándo nacer y cómo, todo lo dejamos en manos de Dios y de nuestro
hijo, él lo iba a decidir.
Semana 39, semana 40, el día probable de parto llegó y
Santiago no mostraba ni una señal de querer salir de ese lugar
acogedor, es más, el dia que me habían dicho que era probable de
parto yo estaba con mi hija disfrutando una piñata padrísima, y
jugando con ella en un jardín enorme. Llega el Lunes 13 de Octubre
y comencé a sentir unos ricos cólicos, hablé con mi ginecólogo y
decidimos ir a verlo al consultorio. La experiencia de haber ya
pasado por una labor de parto me ayudo a tomar todo con
tranquilidad, que para ser sincera fue demasiada tranquilidad, no
tenia maleta para Santiago, mucho menos para Regina que se iba a
quedar con su abuelita, asi que me bañe, bañe a Regina, hicimos
maleta, lleve a Regina con sus abuelitos e iniciamos el trayecto
al consultorio.
Recuerdo que iba
vocalizando cada dolor que sentía en mi vientre y siempre pensando
este dolor dejará de sentirse en unos segundos, solo tendre
paciencia y esperare a que termine. Llegamos al consultorio del
doctor y para sorpresa de todos, mis cóliquitos como yo les decía
indicaban una dilatación de 7cms, asi que de emergencia
al hospital, hablarle a nuestra querida doula Eli y prepararnos para
la llegada, (para esto solo habían pasado 2 hrs), ¡todo fue tan
rápido! Llegando al hospital , directamente a la sala de parto, y
la maravillosa Eli que se dedicó plenamente a mi. No se como
termine en el agua, ya que no nos habíamos puesto de acuerdo si lo
íbamos o no a tener en agua, pero el momento fue fluyendo, y para
calmar los dolores decidimos ingresar al agua. Ahí sumergida no
escuchaba las voces de mi esposo Hugo, ni de Eli, solo quería
estar conectada con mi cuerpo, diciéndole que lo íbamos a lograr,
que yo estaba convencida que era capaz de abrir mi alma y mi
cuerpo y que Santiago llegara totalmente natural. Sabía también
que pasaba por una probabilidad muy baja de que la herida previa
de la cesarea se “abriera” pero mi cuerpo me lo estaba diciendo
“si podemos , vamos a lograrlo”; siempre pensé en arriesgarme, si
mi hijo iba a nacer natural y posteriormente iba a entrar a quirófano
no me importaba, esto valía la pena, como mujer no quería
perder esta oportunidad, ¡me prepare 9 meses para esto!.
Comenzo la etapa de pujar, las palabras de todo diciéndome que
se podía, que todo iba bien, la energía positiva en ese cuarto
hicieron que me abriera cada vez mas y mas, recuerdo tanto ese aro
de fuego como le llama Eli, tan intenso tan maravilloso , y ver
como la cabeza de Santiago iba saliendo.
Por fin
tomamos mas energía y a pujar con toda el alma, con toda mi voz, porque
mi parto fue tan cantado, no gritado, cantado, vocalizar y
vocalizar para que mi cuerpo se abriera completamente. Por fin una
fuerza increíble y Santiago salió de mi cuerpo, todo sentimiento a
flor de piel, llorar de tanto cansancio físico, amor a manos llenas,
mi marido hermoso que estuvo ahí apoyándome ,
abranzandome, consolándome, sentir que estaba orgulloso de mi , de mi fuerza
y determinación, Eli y Alejandro echando porras todo el tiempo,fue
simplemente: ¡increíble!
Lo mejor fue quedarme con mi hijo
desde ese primer momento, abrazarlo, limpiarlo, cortarle el cordon
umbilical y amamantarlo. Su hermana mayor llego para conocerlo. Y
asi, nos hemos mantenido hasta el dia de hoy: juntos y amándonos
como el primer dia que nos conocimos.
A ti que estas leyendo mi
historia, quiero decirte que todo se puede lograr, que pese a la
vida tan rápida que vivimos en este tiempo, debemos darle la
oportunidad a nuestro cuerpo de demostrar su fuerza. A ti que ya
pasaste por una cesárea, quiero decirte que escuches a tu cuerpo y
el podrá responder todas tus dudas, creeme se puede lograr un
parto natural, solo rodéate de la gente adecuada y positiva. Y
solo quiero terminar con una frase para todas aquellas que le
temen a un dolor: "EL DOLOR ES MOMENTANEO, EL ORGULLO ES PARA
SIEMPRE".
Dedicado con todo mi amor a mis hijos Regina y
Santiago que son lo más hermoso que ha llegado a mi
vida.