Nacimiento de Giselle
Escrito por Marissa Félix (Diciembre 2007)

Giselle Loya Felix nació placenteramente el 5 de Diciembre del 2007, desde su concepción hemos experimentado una transformación muy importante en nuestras vidas, el relato describe los detalles de esta experiencia.

 

El placer de dar vida.

Mi vida profesional era lo mas importante.

Un largo y lindo noviazgo de 6 años no puede ser para siempre, mis paradigmas sobre el matrimonio hicieron difícil el cambiar de etapa, creía que perdería mi libertad o que el interés de mi pareja por estar con migo disminuiría, sin embargo una vez que dimos el paso el disfrute de estar juntos se ha incrementado, me di cuenta de lo que me había estado perdiendo.

Algo similar me paso con la maternidad, sentía un nulo instinto por ser madre, mi prioridad era disfrutar a mi pareja y mi vida profesional, con el consejo de mi pareja y todo el dolor de mi alma, rechace una gerencia en recursos humanos, al cumplir un año de casados, por los planes de balancear nuestras vidas y ser padres, principalmente, liderados por el. Al cabo de dos años y medio de pasar por un proceso de alineamiento de prioridades, armonía conyugal y búsqueda del embarazo en forma natural, y con un poco de presiones de mis compañeros de trabajo por usar un tratamiento de fertilidad, llegue a pensar que la maternidad no sería lo mío y exprese mi convicción por aceptar mi naturaleza y no someterme a ningún tratamiento.

“Positivo” estoy embarazada.

 Un día, comente a Edgar que sentía un cambio, que de pronto quería abrazar a todos en mi trabajo, el intuyo que estaba embarazada informándomelo de la forma más tierna, acariciándome mis mejillas y abrazándome, cuando a mi ni por la mente me pasaba esa posibilidad. Me rehusé a creerlo y esperaba cada día mi menstruación hasta los 2.5 meses me hice la prueba súper nerviosa, espere a que Edgar la abriera confirmando el resultado ¨positivo¨, estoy embarazada. Sentimientos encontrados como miedo, incertidumbre, felicidad me invadieron y espere a los 3 meses para visitar al médico, era una tarde de junio, al ver el ultrasonido, mi bebe estaba ya formado, movía rápidamente sus piernas y sus brazos, salí llorando a un parque, sus ganas de vivir eran significativamente notables, su corazón latía fuertemente, necesitaba a una madre comprometida con la vida, hasta entonces lo entendí, fue hermoso verlo así. A partir de ese momento y aunque al principio me sentía gorda, disfrute al máximo mi embarazo, natación, yoga, caminatas, sesiones de música de Mozart, Kenny G y visualizaciones para un nacimiento hermoso, fueron mis mejores aliados.

6 médicos.

 Creo que el parto es un proceso que la mayoría tememos, en una etapa de mi vida, llegue a pensar en la cesárea por el miedo al dolor. Mi maestra de yoga me contacto con una amiga que tuvo su parto en agua, Samara, quien cambio por completo mi forma de ver el parto, inspirándome a gozar mi parto, como una experiencia única. Así es que, después de visitar a 6 médicos en mi ciudad y en el extranjero, en búsqueda de un nacimiento natural para nuestro bebe, esto es, sin anestesia, ni ningún procedimiento quirúrgico, la respuesta fue increíble, uno menciono la leyenda de una mala experiencia de un medico con un parto en agua, otro que si por algún motivo no era natural, el pago no se reintegraba, otro que no garantizaba el parto natural, otro comenzó a venderme la idea de realizar una cesárea, otro mintió diciendo que conseguiría la tina, y el ultimo aterrado por la idea de no aplicar su procedimiento, menciono que en un parto natural pierde 8 horas y en una cesárea solo 2, también alerto que un parto en agua puede causar sida. Ante este panorama, el consejo de Nidia, mi maestra de yoga de dejarme fluir en un proceso nuevo poco explorado pero con experiencias sumamente placenteras como las de Samara y Elia, una compañera de yoga, nos vimos en la necesidad de ir en busca del equipo humanizado, que las ayudo a ambas en Monterrey, a 8 horas de distancia.

La espera de mi bebe se hizo sumamente atractiva.

Una ciudad fascinante nos alojo durante tres semanas, Elia nos traspaso el departamento que rento, con vista a la montaña de Chipinque, deliciosas caminatas por calzada del valle cultivaron mas nuestra fuerza, HEB hizo de las compras del súper algo sin igual, con los eventos del Forum en Fundidora, el paseo santa lucia, marco en plaza mayor, exposiciones en centex, yoga, psicoprofilaxis, el club de lactancia y la libertad de explorar nuevas avenidas; la espera de mi bebe se hizo sumamente atractiva. Un quinteto de lujo nos recibió, el Dr. Alejandro Calanda, ginecólogo, quien post-puso sus vacaciones por atenderme, menciono la importancia del momento en que el bebe esta listo para nacer citando un pasaje de la biblia que dice “y la virgen María esperó los tiempos”, el post-puso sus vacaciones para asistirme; Elizabeth Shouloul, instructora del centro psicoprofilactico Nacer y Crecer, doula y amiga, nos transmitió durante dos semanas su pasión por el respeto a la vida con videos, ejercicios, respiración y sobre todo desarrollándonos la confianza en nosotros para vivir un proceso maravilloso. Dr. Juan Alberto Robledo, pediatra, priorizo las necesidades afectivas del bebe sobre las materiales. Samara quien me sigue nutriendo con su sabiduría y desde el primer momento que supo que estaba en su ciudad, me visito de inmediato con su hermoso hijo Ian y su nena que venía en camino Kiara. Cesar, amigo de Nidia, mi maestra de yoga fue la mejor guía astronómica. Personas realmente a otro nivel, hicieron de nuestra experiencia algo inolvidable.

El ejercitar, besar y bailar con Edgar, se convirtió en el verdadero placer de dar vida.

 

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La madrugada del 4 de Diciembre, cuatro días antes de la fecha de nacimiento probable, inesperadamente sentí una serie de sensaciones diferentes, con gusto comencé a medir la intensidad y frecuencia de las sensaciones, eran cada 5 minutos y duraban 1 minuto, al ir al baño, vi una línea roja, confirme que la llegada de nuestro bebe estaba muy próxima, desperté a mi mama; la única que dejó sus pendientes para acompañarme en esta experiencia y que con sus permanentes oraciones pedía por nuestra salud; me recomendó avisar al doctor, mi teléfono cuyo plan era especialmente para emergencias no funciono, ella me presto el de ella, de fichas, llame a Edgar a Chihuahua, el estaba en auditoria en su trabajo y el plan era viajar cuando concluyera, cada día que hablábamos me pedía hablar con bebecito y pedirle que lo esperara al 9 de Diciembre, ahora me pidió que lo esperara a las 10:00 am cuando el primer vuelo llegara Monterrey, no dudo en delegar la auditoria y acompañarme. Luego llame a Eli quien estaba profundamente dormida, al comentarle la frecuencia e intensidad de las contracciones solo alcanzo a decir wooooowh! y me recomendó llamar al doctor, quien también muy graciosamente y por la hora 3:oo am aproximadamente, dijo ¨felicidades Marissa¨, estamos en contacto. A media madrugada fuimos al seven eleven para comprar una ficha por si se requería, fue estresante!. Tome un baño por si el proceso era rápido y continué midiendo la frecuencia e intensidad de las sensaciones; al mismo tiempo que pedía a bebecito que esperara a papa para estar juntos los tres en su nacimiento. Al amanecer, ambos Eli y el Doctor me llamaron para confirmar como iba el proceso. Eli llego al departamento a las 3:00 PM a revisar la frecuencia de las sensaciones estando acostada del lado izquierdo, al confirmar la frecuencia, nos llevo al Hospital. Eli me enseño a respirar de tal forma que la sensación incomoda desapareció. Al llegar al hospital, la dilatación iba perfecta en 6, y las pulsaciones a muy buen ritmo, así el proceso fue largo, pero no por ello pesado, el platicar con Eli como una gran amiga, estar a media luz, el disfrutar la tina de agua,

 

el ejercitar de acuerdo a instrucciones de Eli, el escuchar melodías amorosas que invitaban a mi bebe a nacer, el besar a Edgar


 

súper guapoooo apoyándome en el proceso,



bailar con él a ritmos suaves y sensuales, se convirtió en el verdadero placer de dar vida.

Eli en sus clases nos mostraba videos de mamas en labor sintiendo sus propias endorfinas, no le creí, hasta que lo viví, el placer, la ausencia de dolor, mi poder a su máxima potencia. En el inter, el Doctor respetando nuestra intimidad, solo entraba a checar las pulsaciones del corazón de bebecito, y la dilatación que ya estaba en 10, sin embargo la fuente estaba intacta, el Doctor pensaba romperla en forma artificial, yo le recordé la importancia para el bebe de dejar que el proceso fluyera en forma natural, de pronto, en un pujidito salió en forma de bolsita de agua, misma que para sorpresa del doctor, se reventó afuera dejando correr agua muy cristalina a diferencia de otras. Solo recuerdo un momento de profundo cansancio, después de 18 horas de labor, el cual se intensificó ya que no me alimente desde que inicio el proceso. Después de hacer pujos con sentadillas por cuatro horas aproximadamente, abrazada de Edgar, sentí que el esfuerzo era mucho y no estaba segura de estar conectando con mi bebe, Eli me pidió conectarme con el, en ese momento súper agotada comencé a recordar las palabras de Nidia mi maestra de yoga quien cuando tuvo a su bebe en el momento mas critico una amiga le dijo “ya falta poquito“, entonces supe que estaba a un momento de conocer a mi bebe, en forma espontánea, retome la fuerza basándome en mi otra maestra de yoga Marina, empecé a caminar por toda la sala oxigenando mi cuerpo levantando los brazos al inhalar y tomando la fuerza de la montaña, Chipinque estuvo ahí, el Doctor, Eli y Edgar al verme llenarme de poder dijeron ¨excelente¨ luego me pidieron entrar al agua, en ese momento estaban todos frente a mi, sentada en la postura de la mujer, cuclillas, en unos cuantos pujos, con mis ojos cerrados y altamente concentrada, sentí tres anillos de fuego en mi puerta de jade, en ese momento ellos vieron la cabecita de mi bebe y el doctor grito emocionado “ya viene, ya esta aquí”, Eli, sin haber perdido el estilo, ya que es guapísima, con una voz muy dulce repetía “puja Marissa, puja”, me prepare para el siguiente pujo en el cual no paso nada, por lo que retome mucha fuerza y en el siguiente Eli dijo “que bonita cara” entonces en forma muy natural mi cadera se movió sola y sentí como el cuerpo de mi bebe paso por el canal y como en un disparo nació,


en en ese momento el doctor grito emotivamente “Despídete de tu panza Marissa”, -aun extraño tanto mi panza, la cual me hizo sentir en un estado muy especial de libertad y armonía- al abrir los ojos vi su cuerpo deslizándose por el agua bocabajo, con su cuerpo súper tiernito, el doctor dijo vamos a ver si es niño o niña, -en realidad nunca supimos el género sino hasta este momento, para nosotros la importancia de dar vida a un ser fue más importante que vestirlo de azul o de rosa- en ese momento el doctor grito “es niña”, nos la dieron, la sostuve en mi pecho, al abrir sus ojos llenos de agua, observaban su alrededor, la abrazamos, la tocamos y la saludamos, que momento! 

 

Edgar corto el cordón. Emocionadísimo!! La tomo el pediatra para revisarla mientras el doctor me revisaba a mi, el pensó jalar la placenta, yo le recordé que tenía que salir sola, en ese momento salió, les pareció extraño que fuera un tejido muy fuerte y firme -tres años de practicar naturismo hicieron la diferencia. Gracias al pediatra, disfrutamos el estar en la habitación con nuestra bebe en alojamiento compartido, sin necesidad del cunero, químicos ni procedimientos rutinarios.

 

Así la primer noche los tres con nuestra bebe alimentándose de mi y luego en su cunero vistiendo un coqueto cocoliso y una gorra ha sido inolvidable. Igualmente, el disfrutar de las emotivas visitas de Eli y de Samara, así como de las hermosas vistas al majestuoso cerro de la silla desde la habitación del hospital Santa Engracia. Inolvidables aquellas noches en vela estrelladas alimentando a mi bebe con vista a la iluminada montaña. Inolvidable el llegar a Chihuahua con bebecita y encontrar la casa remodelada. Inolvidable emprender una nueva etapa viviendo ahora la experiencia de ser mama de tiempo completo en la acogedora ciudad de Querétaro, después de 11 años de una intensa vida profesional. El autocontrol y la confianza en mi que he desarrollado hicieron maravillosa la llegada de Giselle cambiando radicalmente mi vida llenándola de plenitud y grandes satisfacciones, ahora se que puedo hacer lo que me proponga.

La mayoría habla del dolor del parto y las pérdidas que implica ser padres dejar de dormir, preocuparse, bajo interés en compras personales y alto en compras para el bebe, el dilema de a quien le toca levantarse, tener que dejar el trabajo, etc., y aunque al final dicen “es muy bonito no lo cambio por nada“, la realidad es que poco se profundiza en el honor que nos da Dios de traer un nuevo ser, en la unión de dos células y la creación perfecta de una persona, que dependa de ti, te busque, quiera estar contigo y te sonría cada día de tal forma que haga sentido que vivas feliz todos los días de tu vida. Ahora a 8 meses aprendiendo a ser papás, viviendo experiencias nuevas en lugares mágicosretomamos la natación, la yoga y yo aprendiendo a pintar, ya tengo algunos picasos.

 

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