¡Valentina está en mis brazos !

 

 

¡Sólo hay felicidad!

 

 

¡Valentina te amo!

Nacimiento de Valentina
Escrito por Sonia Benedetti (Noviembre 2007)

Todo comenzó el 27 de Noviembre del 2007.Desde que nos enteramos de nuestro embarazo,  mi esposo y yo, ya sabíamos como queríamos que fuera nuestro Parto. Por sobre todas las cosas queríamos que fuese súper Natural, con las menores intervenciones medicas posibles, y sin nada de anestesia, ya que queríamos sentir todo, y yo quería estar 100 %  conectada a mi bebe, y totalmente consciente sin estar bajo el efecto de ningún medicamento.

 

También nuestro sueño era que el parto fuese en nuestra casa. Eso lo quisimos  desde nuestra primera hija, ella nació por parto natural sin anestesia, pero en hospital, ya que no había nadie que se dedicara a partos en casa.Desde ese momento nos pusimos a investigar y preparar todo para  que el Nacimiento de nuestra hija  fuese tal como lo soñábamos.Dios nos guió y nos llevo con el grupo de medicos indicados. Llegamos al lugar correcto con Ely, Alejandro y Robledo, quienes nos apoyaron muchísimo y vivieron con nosotros cada etapa de nuestro embarazo haciendo siempre lo posible para ayudarnos a alcanzar   el parto que tanto deseábamos.

 

Mi esposo y yo, esperábamos el día del parto con muchísima alegría. Sin Nada de miedo. Nuestro deseo era disfrutar cada instante de ese momento, queríamos vivir cada contracción, cada momento, cada pujo; con muchísima intensidad, queríamos aprovechar  cada segundo de esa etapa al máximo ya que sabíamos que era solo un momento y, como todos los momentos felices de la vida, se iba a pasar muy rápido.Nos preparábamos para ese día como quien se prepara para una fiesta, no les puedo explicar la emoción y la felicidad que tenia a medida que iba preparando todo. Casi un mes antes de la fecha probable, empezamos a preparar la música que queríamos escuchar ese día, las velas, compramos chocolates, aromas, para poner en la sala….y preparamos la tina, la cual armamos en nuestro comedor. Queríamos un ambiente, Único, acogedor, calido, lleno de paz y amor para recibir y darle la bienvenida a nuestra  hija.

El 27 de Noviembre  mi esposo y yo fuimos al ginecólogo a una consulta de rutina, ya que todavía nos faltaba unos días para nuestra fecha probable de parto. Saliendo fuimos a hacer unas compras al Costco y, ahí caminado y viendo cosas, como a las 7.30 de la tarde me dio mi primer contracción. Me puse súper feliz, mi esposo andaba viendo otras cosas con Stefi, así que corrí, lo abrasé  y le dije “tuve una contracción…!”

Nos dimos un beso y nos pusimos felices….sabíamos que era el comienzo   del tan esperado día.. Como eran suaves, seguimos haciendo compras. De ahí  íbamos de regreso a la casa, cada quien en su auto, rumbo al Álamo. En el camino me dio otra contracción, así que súper emocionada, agarre el celular, y le dije: “amor, acabo de tener otra contracción”.

  

Llegando a la casa, inmediatamente, tanto mi esposo, mi hija Stefi que estaba feliz porque ya iba a conocer a su hermanita y yo  nos pusimos a preparar todo. Mi esposo lo primero que hizo fue empezar a llenar la tina, y asegurarse de que el agua estuviese en la temperatura exacta. Stefi ayudaba con detalles, como las toallas y, asistía a su papa. Yo puse la música con la que quería recibir a mi hija, y preparamos la filmadora. Y luego como las contracciones eran cada vez más fuertes, decidí sentarme en la pelota, relajarme, respirar y ponerme en contacto con mí beba, a quien en un rato más iba a tener conmigo. La pelota fue increíble, desde el momento que me senté, ya no quise volver a levantarme para nada. Era increíble como me confortaba, y me ayudaba en cada contracción.

 

Como a las 9 de la noche mi esposo llamó a Ely y a Alejandro. Ellos llegaron alrededor de las 10.30, poco después llego Robledo, el Pediatra. Todos  estábamos en la sala platicando, tomando café etc.; todo era como lo queríamos, se respiraba una paz y tranquilad increíble. No había ningún tipo de presión, ningún apuro, yo me sentía libre de estar y hacer lo que mi cuerpo me indicaba, lo que yo sentía.

 La paz y tranquilidad de estar en trabajo de parto en nuestro hogar fue algo incomparable y único.Luego Ely consideró  que yo  necesitaba privacidad, estar a solas con mi esposo, entonces me insistía en que fuera al baño; pero como no me quería mover de arriba de la pelota, yo no quería. Hasta que finalmente  agarre la pelota y me fui al baño con pelota y todo. Ahí estuvimos mi esposo y yo. El estar los dos solos me ayudo muchísimo. El apoyo de mi esposo fue muy pero muy importante para mi; él me transmitía muchísima fuerza y ganas. Siento que mi trabajo de parto fue de dos: mi esposo y yo, vivimos y sentimos cada contracción juntos.  No me  imagino como hubiese sido si el no hubiese estado, pero los dos estábamos en la misma sintonía, los dos lo deseábamos de esa manera, los dos estábamos súper conectados mutuamente y súper conectados con nuestra beba. Realmente es un trabajo en equipo. Desde el momento de la concepción. Para mi fue muy importante que mi  esposo este  100 % involucrado. Las ultimas contracciones, y  de hecho, las mas fuertes, las vivimos juntos; bajo la regadera, claro que yo sentada sobre la pelota,  con el agua calentita cayendo sobre nuestros cuerpos,  y fue muy importante la intimidad que tuvimos en ese momento. Y mi esposo me daba muchísimo aliento: cada vez que tenia una contracción, me agarraba bien fuerte de las manos de mi esposo, y me jalaba de él. Mientras mas fuertes eran las contracciones, yo sabía que cada vez faltaba menos, que ya iba a llegar a la meta, que  ya iba a lograr lo que tanto quería. Hasta que finalmente bajo el agua calentita cayendo  sobre nosotros, me dieron ganas de pujar, ¡que emoción! Eso significaba que ya a iba a conocer a mi beba, a mi tesoro tan esperado.!!!!

Entonces Alejandro, el doctor, me checo y definitivamente ya venia la cabecita de Valentina, así que  de inmediato me metí a la tina…. Para ese entonces Stefi se había dormido. Mi esposo, con un pie en la tina y otro afuera, me abrazaba de atrás y me echaba agüita calentita en los hombros.

Aún no se me había roto la fuente, dos minutos después pujé, se  rompió la  fuente y salió la cabecita de Vale con membranas y todo arriba de ella, volví a pujar y salio todo su cuerpecito.  Nació a las 2.05 de la mañana del día 28 de Noviembre. Ya tenia a mi princesa en mis brazos, mi esposo y yo  estábamos llenos de alegría. ¡Fue el parto que habíamos soñado! Yo la tenía en mis brazos, mientras mi esposo le echaba agua calentita sobre su cuerpecito. La pudimos ver, tocar, acariciar y besar ¡ya estaba con nosotros! Luego Alejandro corto el cordón y, finalmente, me la prendí a mi pecho ¡ Me moría de ganas de amamantarla! ¡Fue un momento mágico!, ¡increíble! ¡irrepetible!Yo me sentía súper bien, como si jamás hubiera pasado por el trabajo de parto. ¡Mi felicidad era inmensa! Fue el día mas feliz de mi vida, al igual que cuando nació mi primera hija, y  como todo los momentos felices de la vida, se  paso rapidísimo, cuando menos me di cuenta, ya estaba en mi habitación y Valentina en su cuna descansando,  por eso es que hay que disfrutar desde la primer contracción, y mientras más fuertes son, disfrutarlas más, porque significa que falta bien poquito para ese momento  tan esperado. Una vez que todos se habían ido, ni mi esposo ni. yo podíamos dormir, de lo feliz que estábamos.

Estamos maravillados de la Perfección de Dios y la naturaleza: ¡todo lo hizo perfecto!

“La mujer fue diseñada, para parir, solo tiene que tener confianza en sí misma”. Y comprobé que cuanto menos intervención hay cuando no es necesario, mejor sale todo.

Estoy maravillada con la vida, y totalmente convencida que Dios tiene absoluto control de  todo. Fue la experiencia más maravillosa que he vivido en toda mi vida.

Nos hubiese encantado que nuestra hija stefi  estubiera presente, para que apreciara la maravilla del nacimiento, pero por el horario se quedo dormida. Disfrutamos tanto ese momento, que si   Dios nos lo permite  queremos tener otro hijo de la misma forma. Stefi al ver la filmacion, con sus 6 añitos dijo  que quiere que sus hijos nazcan  igual y quiere que su dula sea Ely.

Mi esposo y yo, estamos en primer  lugar  agradecidos con Dios, y también  con nuestros amigos Ely, Alejandro y Robledo  por  haber hecho nuestro sueño realidad y por compartir con nosotros tan maravillosa experiencia.

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